IA como facilitadora que respeta la voz humana
La inteligencia artificial puede impulsar conexiones si actúa como guía atenta, nunca como ventrílocua. Su papel ideal: proponer preguntas, resumir con cuidado, sugerir seguimientos y detectar desbalances, todo con consentimiento explícito. Al centrarse en apoyo contextual, transparencia y control del usuario, la IA aumenta la capacidad de escuchar, recordar y profundizar, sin silenciar la espontaneidad ni apropiarse de la autoría emocional de las personas involucradas.